lunes, diciembre 10, 2012

REMINISCENCIAS





Sábado 14 de febrero de 1979
Todos éramos niños.
Soñábamos cosas no de niños
como cuando creciéramos ser policías
al estilo Miami Vice, Baretta, entre otros,
o gente importante, tener mucho dinero
para dar a los indigentes.
Jugábamos al trúcano, arroz con leche,
me caí entre un pozo, etc, etc. Nuestros
sueños aunque no lo entendíamos, eran
indigentes. Inconstantes.

Bolsillos llenos de nada
nada que impulsaba el desespero
porque mientras dábamos vueltas
tomados de la mano, creíamos imitar las
vueltas del mundo, engañar la realidad que
partía en dos con su demasiado nada
los nervios.

Éramos niños tratando de entender el
por qué de los ciclones, el suicidio de la gente,
las malas acciones (legado del mal ejemplo).

Éramos niños ignorantes de horrorosas masacres
en contra de los estudiantes según la historia
que nos lo cuenta. Pero también fuimos jóvenes
(ya en los 80s) que jugamos sin cesar, al topao,
al escondido, gavilán gato, el pañuelo. Brechábamos
a la dueña del salón de belleza, quien siempre se
bañaba a las 10 de la noche, y usted se preguntará,
a esa hora? Claro que si, ya que mis amigos y yo nos
habíamos enamorados de la misma mujer.

Luego como sombra que atesta las paredes y que
cubre todo, apareció ella... con sus labios de muerte,
con su oferta de esquizofrenia, ella, la que no se
inmutó en destruir. Ella, la de ojos nevados y vegetal,
se hizo presente con su cuerpo casi dulzón y grisáceo
(a veces). Sus brazos fueron tentáculos, abrazaron
con fuego intenso los sueños, aquellos sueños que
inútilmente pretendíamos guardar.

La NADA.
La NADA hizo nada los juegos.
Ella fue al principio la misma NADA
así como lo es hoy, después de tantos años
retenidos en los mismos bolsillos vacíos.
Como niño pregunto adónde fueron todos?
Acaso el fuero intenso de su cuerpo los hizo
trizas?

Como niño me pregunto adónde fueron los
juegos, los amigos? O fue la distancia de las
cosas y no la DROGA quien aniquiló el recuerdo?
Su beso fue siendo desde hace mucho, un beso
de muerte universal.

Aun todavía me hago la misma pregunta
viendo a mi esposa dar de comer a nuestra
hija. Y es que el recuerdo aunque hiere es recuerdo.
Aunque haga agujeros cual astilla, es recuerdo
porque del recuerdo guardo lo apreciable.

Los días de escuelas, el anhelo de los fines
de semana para jugar al cepillón en la entrada del barrio,
las escapadas a la Zurza y ver en el ya desaparecido
cine Municipal (miaito), las películas de artes marciales
protagonizadas por Bruce Lee y Jackie Chan.

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