viernes, julio 29, 2011

EMPEZAR DE NUEVO



Por: .  para MACONDO
Gleyvis Coro
Gleyvis Coro

Tenía que ver el ímpetu
con que mi padre lo decía:
La Revolución.
Como si fuera una materia viva,
un músculo morado,
un elemento de primera necesidad.
Tenía que ver aquello, mucho más indescriptible,
de lo cubano en su peso,
en su funda violeta,
en su caldo.
Tenía que ver con la mirada
en la cresta de la masa de la ola,
o con la puesta, febril, de la pupila en la cresta
de la masa de la ola,
como con cierta estrategia
de la emoción que nunca falla.
Tenía con ver con eso.
De modo que si hoy
apenas queda
la mitad de la mitad del todo
y una salada sensación de espanto,
que la nombra
de modo breve y evasivo,
y la hace homóloga del símbolo
del estado de alerta,
y del elemento similar a cero,
cuidado. Cuidado que esto no significa
que sea irreversible la euforia,
que esté muerta y tendida y condenada la euforia,
que no pueda emerger,
más limpia y olorosa,
la vena de agua.
Ni que a la antes sustantiva
y al cabo desperdiciada emoción,
le sea imposible recobrar su fabuloso estado.
Camarada,
amigo, amante,
adversario incluso,
criatura recién parida, embrión:
los campos diversos
de la nación aguardan,
todas las plazas públicas
de la nación aguardan,
las tarimas aguardan.
La rosa y la materia pútrida aguardan.
Cientos de zonas en blanco aguardan,
como cunas,
los mejores versos
las mejores prosas,
el ímpetu
con que no sé decirlo:
La Revolución.
FUENTE :http://www.isliada.com

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