sábado, octubre 29, 2011

RISAS


DE NUESTROS AMIGOS :http://perdidosenbuenosaires.blogspot.com/

¿Hasta dónde podemos reír?¿Está limitada nuestra risa por el tamaño de la boca o la cara?¿Es el cuerpo la frontera?


Estamos tan condicionados por el entorno que no nos damos cuenta de lo obvio.


El universo es infinito. La risa también.





Si bien esta realidad es incomprensible para nuestra mente -naturalmente creada para encuadrar y realizar todo tipo de distinciones-, aceptar el siguiente raciocinio está perfectamente encuadrado dentro del marco referencial de sus posibilidades: si el universo tiene un límite, algo tiene que haber más allá para poder afirmar que en algún lugar se termina.


Y es infinito en las dos direcciones, hacia lo grande y hacia lo pequeño. Naturalmente.


Si estamos de acuerdo en esto, podemos continuar. Si no, es mejor que vayas a mirar la tele o hagas otra cosa. Lo que viene a continuación podría provocarte flatulencias estruendosas y malolientes.


En un universo infinito nada puede ser creado y nada destruido. Bien decía un científico y cantaba Drexler: nada se pierde, todo se transforma. Y nada puede ser nuevo, o viejo.


Esto no ciere decir que no puedas comprarte un auto 0km.


Quiere decir que tu risa puede ser muy amplia y contagiosa. Sanadora.





Cuando aceptamos esta posibilidad, puede nacer en nosotros el deseo de querer averiguar cuán amplia...


Y si buscamos un poco, concluimos que la mayor amplitud posible es reír tanto que lleguemos a morirnos de risa.


La muerte, para cualquier ser viviente, se presenta como el límite más natural que puede concebir. Aunque la posibilidad de desintegrarse no le cause ninguna gracia, por su propia naturaleza limitante puede llegar a aceptar esa posibilidad sin demasiado espanto.


Para que algo pueda "nacer", algo tiene que "morir".


La muerte parece ser el clímax de la mente. Por eso los franceses llaman al orgasmo "la petite mort".


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