domingo, enero 15, 2012

ALUSION







Por JUAN O. RAYE

Islote vacio
Digo vacio por el rio incipiente
Digo islote por su pequeñez abrupta
Golpes de aire que van y vienen
Se encuentran con el cuerpo, desbaratando pasos y transformando el rostro
Una ráfaga me arrebata una sonrisa
Otra ráfaga me inspira lágrimas,
Giro el cuello a la par con el sentido del viento
Esto es lento, el movimiento es cuidadoso a la onda sentida
Ando desnudo, pues la corriente del rio así me lo pide
Fulgurando en ordenes para entrar en el
Encontrándonos así en vahío momento
Consciente de cada paso por la arena
Los granitos soban los talones y los hacen crujir
Paso a paso, la soltura es indeleble

Caminando y apoderado por la sensación de amañamiento bato los brazos
Se mueven cazando mariposas, tocando el sol y encerrándolo en este día
La vista llega hasta el puente en construcción
Donde esperan cruzar cien amantes, tres viajeros y mis dos costillas
La caminata es placida
El rumbo es perverso
Los pensamientos se filtran con los leves truenos que resuenan en el árbol plantado en la mitad del cause
Mis ojos empañados claudican en el suelo
Posición de encogido asumo
La espalda es la vigía del escenario
Las piernas se encojen, evitando ser listones rosas elevados y elevados
Las formas ambientales disminuyen en su línea
Dícese que los arboles marcan el vericueto de la muerte
Los troncos se acercan jorobados y me embadurnan de savia
El pasto fronterizo con la arena, se crece, se mueve, se agita y se vuelve danzante
Cierro levemente los ojos
Cada pestaña es un color infinito
Una por cada tono jamás visto
Un tono por cada día encogido
El parpadear es refracción de luz
Vienen figuritas asimétricas
Amarillentas
Naranjadas
Celestes
Purpúrales
Se presentan, se van, aparecen de nuevo al cambio de dos
Resalta una diferente en cada ojo por así decirlo
En el derecho, extensiones de tonos recordatorios del sinsentido que trasego
En el izquierdo, alusiones a miserablesas digeridas
La pupila dilatada aparca el negro usual y se diluye en gamas más francas, más deseosas y esperanzadoras
Pero viene a cabalgata rápida el recuerdo de la finitud
De la terminación constante de los momentos
Del paso del tiempo en escalas de segundos
De la división de la vida en rígidas habitaciones, estando uno y siendo uno… justo el tiempo prudente
Arrojado por siempre, hasta que se llegue al cuartito eterno, húmedo y azoteico



Yo soy un hilo
Bordeando heridas por las esquirlas del nacimiento
Pero el rio que me ha arrastrado
Me convierte hoy en una pequeña hebra
Disminuida, acabada y roída



Una vez cesa la música que regenta el movimiento de color, la abstracción se recompensa
Mostrando lucidez en los ojos, él andropausico mestizo que se acerca, me pregunta por mi brazo en el lecho del agua y el pie clavado en la hamaca
Me habla de nadar en círculos
De beberme el riachuelo entero embriagándome entre peces y maleza
Olvido las angustias
El dolor en los huesos de los dedos
Los quemones por tocar mundo
Unos pantalones rasgados los uso de equipaje de esa misma arena donde me encuentro
Desquiciado, llenando los bolsillos de sensaciones blandas y polvorientas
La marcha inicia nuevamente
Esta vez fijado en aquella escalera
Blanco un escalón
Gris otro escalón
Negro otro escalón
Aún la pátina respiración.
Abro los ojos, dejo de mirar hacia el sol, monocromática la casa donde yazco, el color más vivo es el de mi piel,
Ojala se derrita
Se convierta en tempera de vida
De la tuya si quieres
La mía está nuevamente ensimismada en la arena.

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