miércoles, enero 11, 2012

LA ONDINA





Por JOSE LUIS LUCAS NUÑO 


Era pequeño.... y sus ojos eran tan verdes y misteriosos como el mismo agua. Siempre tenía una atracción especial por cierto manantial solitario que se hallaba a las afueras del pueblo. Y que por alguna razón, era evitado por todos los demás.

Siempre que preguntaba por el. Se encontraba con el silencio. Y alguna vieja vecina se le quedaba mirando y le decía.: " Mejor no preguntes por el. Yo que tu no iría tanto. Puede que las aguas te atraigan hacia ellas y esas aguas son muy traicioneras. Puede que nunca devuelvan tu cuerpo. Mejor no te acerques y menos solo."
Pero el no hacía caso. Le encantaba la soledad y la hermosura de ese lugar. Era su lugar favorito. No veía nada malo en el. Y prefería no volver a hablar del sitio. Ya que todos lo evitaban y pasaban lejos de él.

Nunca había visto que nadie se bañara en el, por mucho calor que hiciera y por respeto y por el miedo que provocaba en su madre y en su dulce abuela. Nunca se había atrevido a mojarse en el.
Pero un día..... que se le había hecho tarde. Escucho una voz tan hermosa que no quiso asustar a la dueña. Y se acerco silenciosamente. Pero no fue suficiente, al acercarse una rama crujió y entonces se oyó un chapoteo y la voz dejó de oírse.
Muerto de curiosidad, y olvidando su promesa. El joven se acercó al borde del agua y al hacerlo. Se sintió atraído hacía las aguas. y metiendo su cabeza bajó ellas. Pronto se vio inmerso bajo el liquido elemento y vio como la luz se iba alejando lentamente. Mientras unas manos le arrastraban hasta el fondo.

De pronto sintió como otras manos le tiraban de los hombros. Forzándole hacia la otra dirección. hacía la superficie. Hacía el aire salvador.
Miro hacía arriba y vio la cara más bella que jamás viera con unos ojos del color de las aguas. Y en ellos vio el amor y la dulzura. Pero al perder el aire, se desvaneció
y ya no pudo ver nada más.

Al despertarse, miro a su alrededor. Tenía frío y ya había anochecido. Miro a su alrededor. Pero no se encontró con su salvadora. Aún así su recuerdo ya no le abandono.
De repente escucho un cuchicheo y la voz dijo- Porque lo has salvado. No ha pedido permiso. Este lago es sagrado. Y lo ha mancillado metiendo su cuerpo en el. Sin haber sido debidamente invitado.

Entonces escucho la voz, tan dulce que había escuchado cantar, que dijo- es un joven muy dulce y siempre ha respetado nuestro manantial. Muchas veces he espiado su rostro bajo las aguas. Y una persona tan bella.... no puede ser mala. No merece morir.
Tu no decides- contestó la otra voz- la ley es muy vieja. Y todo aquel que profane este manantial. Tiene que morir y tu como habitante de este lugar, no debes intervenir.

Entonces se oyeron unas lágrimas y una voz ahogada se alzó- a el no debe ocurrirle nada. Yo sufriré el castigo por el. No deseo que le ocurra nada malo.
sus ojos están llenos de luz. Yo no quiero que esa luz se apague.....
Tu sufrirás el castigo entonces. Desde hoy no serás una de nosotras. Perderás la magia que te defiende de la mirada de los hombres y tendrás que defenderte de ellos como hacen otras mujeres. Y seras su sierva y la madre de sus hijos. Y olvidarás todas las bellezas que esconde este manantial. Condenada a ser una simple mortal.
Ve detrás de tu hombre. El te esta esperando. Espero que te haga feliz. Porque nunca más.... ni tu ni el disfrutareis de este manantial.

Entonces se dejó de escuchar las aguas del manantial y tras una gran luz que lo ilumino todo....Salio una bella joven. Totalmente desnuda. Tan joven como el.
Estaba temblando por el frío. Se acerco a el con timidez.
El se quito una rebeca que llevaba, todavía mojada. Y envolvió con ella a la bella joven. Sus ojos no dejaban de mirarla. Ella le había salvado. Lo había dado todo por el.
No sabía como explicar todo esto a su familia. Entonces volvió a ver la luz y otra hermosa joven se les acercó. Tan brillante y tan transparente. Que parecía hecha de agua. Y venía con unos bellos presentes en sus manos. Unas bellas perlas, como nunca había visto unas iguales.

Y alzando la voz dijo- yo soy Evelina y esta es mi hermana Elder. Espero que la cuides bien. Esto es un presente para que inicieis una nueva vida. Yo velaré por vosotros y os veré desde cualquier lugar que tenga agua. Y bendeciré a cada uno de los hijos e hijas que tengais. Ninguno de ellos morirá ahogado. Porque no lo permitiré. y dandose media vuelta desapareció.....

Los jovenes regresaron al pueblo. Nunca contaron el origen de la joven. Y ambos fueron muy felices.
Ninguno de ellos regreso al manantial. Porque lo que amaban de el. Ya lo tenían en sus brazos. Y ambos prohibieron terminantemente a sus hijos regresar al manantial. Temían a las ondinas. Nunca se sabía cuando podrían vengarse en uno de sus hijos. Que destacaban en hermosura e inteligencia a todos los demás....

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