miércoles, junio 27, 2012

LA MIRADA DE DARIO IVAN ROSATTI










Te vi en la esquina de la Iglesia o crítica al libro de Pablo Pérez: “El Mendigo chupapijas”.

En la vorágine de libros que compré en los ultimos dias, y otros tantos que me regalaron, tuve el placer de leer (si es que lo fue realmente) este libro. Ya viejo en librerias, esta primera edición data del 2005, “El mendigo chupapijas” de Pablo Pérez, publicado por una editorial con titulos muy interesantes: Mansalva. Una contratapa que promete mas de lo que es en realidad y una historia irreal por donde se la mire (si esto fue asi, solo los pordioseros pueden sentirse identificados. Yo solo soy “un chico bien”), esta novela de pocas paginas, realmente muy pocas para ser una novela, bien podria ser un cuento fantastico. Intenta ser un libro de literatura erótica que nunca llega a excitarte lo suficiente como para decir: quiero seguir leyendo, como si sucede con el clasico contemporáneo, y quizas mas perverso, de Almundena Grandes: “Las edades de Lulú”.

Debo reconocer un par de cosas a este chico Pérez (Ja! “Chico”): escribe bien, pero no quiere decir que lo que escriba es bueno, para nada y este es el cabal caso. Otra cosa, no menos importante: usa preservativos. Diran: “¿Que?”. Claro, no es el primer libro de él, ya habia escrito con anterioridad “Un año sin amor” (segun la solapa: Ed. Perfil 1998, por milagros inconcebibles no fue re editado) donde, transcribe un diario íntimo donde cuenta, entre otras cosas, su infección de HIV- sida y el hecho de que el detalle del preservativo este presente en este personaje, que se llama como él, Pablo, no es menor.

Es un libro que no recomiendo, si querés que la historia te haga pensar, pues esta, no te deja nada en imaginacion. No da a entender nada: sexo, pijas (si, nunca da a entender nada, no lo voy a hacer yo), drogas, nombre específicos de estas drogas y efectos relatados desde el que las consume y la introducción a un mundo cada vez mas abierto, el del Sadomasoquismo (SM), cuya exploración del placer pasa por la agresión permanente a términos extremos. Creo, por otro lado que el SM como practica sexual no es mala, a pesar de que no la he practicado, ni tenga intenciones de hacerlo, pero este libro aporta una muy mala difusion del tema y mas que nada en el mundo gay.

Si bien tuve la suerte de que sea un regalo, de esos que te alegran y te dejan con una buena impresión de la persona que te los da, el material no es bueno y me dejo pensando muchas cosas con respecto a esto: ¿Si no me lo hubiesen regalado, lo hubiese comprado?. La respuesta cae de madura: NO. Otro punto: se lee en menos de media hora, por lo cual, dura menos que una obra de teatro de Alejandro Casona, que es uno de los dramaturgos mas explícitos y fáciles de entender, a pesar de que su género no sea precisamente el erótico, pero sin duda es mas aprovechable.

Un toque de verdadero mal gusto: la Astrología en el relato. No tengo, como astrólogo, porque saber que tránsito tiene, ni mucho menos el tamaño de su pene. Dadas las condiciones de la novela, me chocaron más los planteos presentes y la banalización del tema que el resto de los relatos y explicitaciones.

Una conclusión: Un libro que va derecho al canje.

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