sábado, junio 16, 2012

PADRE






Padre, árbol fornido, cual ramas que se extienden,



grave sonido, el cantar de tu voz,



presente en mi niñez, para alargar sonetos;



audaz al contemplarme en mi rebelde adolescencia,



cuando ella pretende alejar tu calor.



Hombre de experiencia, porque se siente erguido,



y extiende sus manos a los frutos, de su otra



generación, te aclamo y te bendigo, al invocar



en tu día, la gracia, la ternura, los años de tu



tiempo, que me brindaste vos




® TEXTO DEL LIBRO: LOS 1000 y 7 PENSAMIENTOS
REGISTRO LITERARIO Nº 181134 – Nº 309102 EN GUARDA
DE LA REVISTA LETRAS MACONDO

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