sábado, agosto 25, 2012

EL DESAHUCIADO


@ OSVALDO  GUEVARA


Soy una piedra roja. Un recio hachazo.

Una zarpa obsesiva. Una cornada.

Yo no soy nada. Yo no entiendo nada.

Yo era el amor. Lo fui. Soy un pedazo.

En mi cara tu adiós un latigazo.

Un enjambre en la carne desahuciada.

Quiero hundir esta voz enamorada.

Tirar mi corazón de un cañonazo.

No me busquen. Soy nadie. Me consumo

como un rescoldo agónico. Rezumo

ceniza, soledad, sangre, tristeza.

¿Un médico? ¿Curarme a mí? Imposible.

Solo acepto que un jíbaro terrible

me achique como un puño la cabeza.

Soneto noctámbulo

Deambular. Sin horario. Sin destino.

Atravesar, silbando, el largo puente.

Seguir a esa muchacha indiferente.

Detenerse, de pronto, a tomar vino.

No saber del amor ni el desatino.

No pasarse la mano por la frente.

Ser lento porque sí. Ser un ausente.

Caminar sin volver. Ser el camino.

Y nada más. Y todo. Y lo que espera

en la sombra que no nos ensombrece.

Y otra vez, calle adentro, calle afuera.

Y pasar. Sin que conste. Sin que pese.

Pensar que llegará la primavera.

Y alguna vez mirar cómo amanece.


NO DEJES DE PASAR POR 

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