viernes, agosto 31, 2012

EL TIEMPO

@ FACUNDO CABRAL 


Los suburbios de las grandes ciudades son campos de concentración donde la gente se encierra sola y muere sola, como que naciéramos con la orden de destruirlo todo, y morir lo antes posible en esa tarea, lo que quiere decir que nuestro éxito es un fracaso, hasta apretamos botones que nos facilitan todo pero nunca estamos cómodos, que nos ahorran tiempo que nunca utilizamos para vivir.


Alcanzamos todo rápidamente y rápidamente lo abandonamos, nada nos conforma, y no sé si esto es bueno o malo, como si Dios se hubiera cansado de nosotros o tiene grandes planes (tal vez el destino humano es solo buscar y buscar, y por el solo motivo del movimiento, y tal vez ese es el destino del Universo), y esto es tan sombrío como excitante (Bradbury me cuenta que las venas de los brazos de su vecina de asiento en el avión son ramos de tinta azul).


Todo lo que nos rodea parece una fantasma de la mente porque no tiene sustancia, cuerpo, está ahí porque sí, ¿y por qué no? Le sacamos más provecho a la tierra o la transformamos en un paramo inhabitable, cada vez envenenamos mas, y por eso cada vez vivimos menos, vamos a la luna pero no conocemos al vecino, esa diversidad somos, por eso nunca funciones la igualdad, por eso la estadística es una ilusión.

Decima Alan Watts: Le han metido tantas vitaminas a nuestras verduras, frutas y panes que han dejado de ser alimentos para ser medicinas. Creemos que la solución es acumular más y más, por eso el país parece el cuarto de juegos de un niño mimado que tiene demasiados juguetes, por eso se aburre y los tira enseguida.

Todo lo que hacemos se convierte en dinero (es la meta), con el que compramos lo que terminara siendo basura, y lo que le tememos al presente, que es donde nos sucede la vida, hacemos todo lo posible para lo imposible: tomar más espacio y escapar al futuro con el pretexto del progreso, que es una fuga creativa porque nos permite, por ejemplo, hacer el Concorde o poner un aparato para que estudie el terreno de Marte o Internet, algo que nos comunica con todo para nada, que nos evita la búsqueda, maravillosa aventura que nos crece, y como si esto fuera poco, todo lo que hacemos es por obligación, no por amor, lo que quiere decir que nos estamos estafando constantemente, con tanta culpa que permitimos que cualquiera nos estafe, y al final del día, en la realidad, en lugar de la vida nos espera una realidad virtual, electrónica, que al fin y al cabo nos salva de la mujer con la que ya no tenemos de qué hablar.

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