viernes, agosto 24, 2012

LA IDENTIDAD Y LOS ARCANOS

@ LUIS  MARIA LETTTIERI


¿ Quién soy ?
escribo en el vaho de los espejos,
y me devuelven sus reflejos
imágenes que ignoro.


Pregunto al viento de la tarde
¿ quién soy ?
y en sus aires suenan sones
de canciones que me nombran,
y a su vez me olvidan.

Indago a los que se dan por sabios
augures y vestales, oráculos y pitonisas,
chamanes y purpurados episcopales,
y en acordados silencios se conjuran.

No lo sabe el pájaro que canta
ni la flor que todo lo ignora,
el vientre que me gestó
se ha vuelto polvo y ceniza,
¿ quién soy ?
destellan en la noche su filo
las preguntas, cual curvas cimitarras.
y la incertidumbre llueve
como una garúa, lenta y segura.

No está escrito en los ojos del amante
o en las piedras del camino,
en la voz de los hijos lejanos
o en los pastilleros, o los bares.
No la leo en el fondo de los vasos
ni en la mágica letras de las tizas,
no va en el morral del caminante
esta verdad que procuro desde haber nacido.

Esta respuesta que persigo
no subyace en la cara de los dados,
o las runas o los naipes,
no la lucen los altos frontispicios
que labró el antiguo griego
en las rústicas calizas del Egeo.

La busqué en antiguos libros
en los claustros de monasterios
en retiros, montañas y silencios.

Es una respuesta que duerme
en el fondo mismo de mis aljibes,
en mis húmedas criptas
detrás de celosas aldabas
y cubiertas por el celo de cien espartos.
Al caer los frágiles párpados se asoma
como un grillo temeroso de la noche,
y canta todo lo que demora en llegar el alba,
mientras yo divago en laberintos
y peleo sin armas contra mis últimos miedos.

Al ceder la cera del maquillaje
que dan las excusas y mentiras,
cuando se callen todas las voces
y se desaten todos los nudos
estaremos a solas, mi verdad y yo
y hablaremos de ser, entonces.

Una sola cosa sé:
no soy quien tú miras,
ni soy lo que ves.

No soy lo que mi padre nombraba,
ni ese viajero que pisó tu aldea,
el pasajero de tus huertos de cristal
aquel conquistador de las almenas de tus ojos.

¿ Soy aquel niño a horcajadas del limonero ?
¿ O el adolescente insomne en veranos de fuego ?
tal vez el hombre gris acunando hijos ajenos,
es un albur que sea todos ellos, o ninguno.

Quizás sepa quien soy,
cuando cierren mis ojos los duendes de hielo
y me digan el gran secreto
a mis oídos absortos, en voz muy baja
los duendes de la grama y las invisibles hadas.

Enciendo un cigarrillo, me sirvo un trago
me tiro a ver las horas pasar de largo,
mientras pienso y me pregunto
quien soy hoy, de todos los seres que he sido?


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