miércoles, marzo 05, 2014

LAS MAESTRAS QUE TRAJO SARMIENTO



Llegaron a la Argentina sin saber el idioma y con una idea de lo que era este país. Eran docentes norteamericanos y venían a formar docentes en este país. La idea fue de Sarmiento, quien después de mucho esfuerzo logró que diez de ellos aceptaran venir.


Clara Gillies Bischoff.


Mary Gorman



Mary O´Graham.

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Mary Graham, Clara Gillies, Clara Armstrong.Sus nombres debieron sonar extraños en aquel San Juan de fines del siglo XIX. Tal vez también despertaron curiosidad sus ropas, sus costumbres o la manera a la vez estricta pero liberal como se desenvolvían. Mary Graham, Florence y Sarah Atkinson, Clara Gillies, Sarah Harrison, Cora Hill, Amy Wade, Martha Graham, Charles Dudley y Clara Armstrong eran docentes. Todos ellos eran norteamericanos y vivieron entre uno y ocho años en San Juan, en distintos periodos entre 1879 y 1893.

Eran los maestros de Sarmiento. Su destino era ser maestras de maestras y fundar el normalismo en la Argentina Viajaron dos meses en barco –desde Estados Unidos a Inglaterra y desde allí al puerto de Buenos Aires- y entre diez y quince días en diligencia para venir a formar parte en San Juan del plantel de la Escuela Normal de Maestros. Y así como llegaron a San Juan, también lo hicieron a Catamarca, Jujuy, Tucumán, Paraná, Córdoba y otros destinos.

La historia de este “disparate grande y sublime”, al estilo de Sarmiento, comienza en 1845. Ese año Domingo Faustino Sarmiento, exiliado en Chile, viajó –enviado por el gobierno chileno- a Europa y Estados Unidos para indagar sobre los últimos métodos de enseñanza. Quedó impresionado por la calidad educativa de algunos países europeos, pero fue en Estados Unidos donde encontró lo que buscaba: un sistema que, con fuerte hincapié en la formación de docentes, permitía pensar en la posibilidad de educar a toda la población.

En Estados Unidos Sarmiento encontró además otra fuente inspiradora: el educador Horacio Mann, quien más tarde sería reconocido como el “padre de la educación norteamericana” y su esposa Mary, con quienes rápidamente compartió ideales y objetivos. Fue con ellos con quienes maduró, ya en 1865, la idea de traer a la Argentina algunas maestras norteamericanas. Sarmiento era entonces Ministro Plenipotenciario de Argentina en ese país. El proyecto llevó tiempo y fue solo a partir de 1868, ya con Sarmiento como Presidente en este país, cuando la idea comenzaría a concretarse.

Sarmiento había soñado traer mil maestras norteamericanas a la Argentina. Lo cierto es que entre 1869 y 1898 llegaron a este país sesenta y cinco docentes. De ellos, sesenta y uno eran mujeres y cuatro eran hombres. Diez llegaron a San Juan en distintos momentos, aunque casi diez años después de que las primeras tocaran el puerto de Buenos Aires.

Las “hijas de Sarmiento”, como se los empezó a llamar, venían de Nueva York, Pennsylvania, Maryland, Virginia, Ohio, Nueva Inglaterra, entre otros puntos de norteamérica; no llegaron todos juntos y no sólo lo hicieron durante la presidencia de Sarmiento. Habían respondido por diferentes razones a la convocatoria del gobierno argentino que no sólo difundió personalmente Mary Mann sino que incluso se publicó en los principales diarios de Estados Unidos.

Los salarios –que en un principio eran altos-, la falta de trabajo en algunos estados norteamericanos, la expectativa de encontrar marido o el afán de aventura se combinaron con la verdadera vocación que estas maestras y maestros tenían por la educación popular.

El gobierno argentino les ofrecía un contrato por tres años, que comenzaba correr en el momento en que se embarcaban hacia este país. Una vez aquí tenían cuatro meses para aprender el idioma y ambientarse, lo cual se hacía en Paraná, lugar donde se había creado la primera Escuela Normal argentina. Después de esa preparación, eran destinadas a distintos puntos del país donde se estaban creando estas escuelas. Así fue como llegaron maestros norteamericanos a San Juan.

No hay relatos históricos sobre cómo o dónde vivieron. El edificio de la Escuela Normal de San Juan incluye una casa para el director, pero recién fue terminado en 1910, cuando ya no quedaba en San Juan ninguna maestra norteamericana. Para ese entonces, ya habían cumplido su misión: formar maestras normales que continuaran su tarea. Quienes fueron sus alumnas y las alumnas de sus alumnas ya no viven, pero todavía se transmite, en la formación de maestras en San Juan, la impronta que dejara Miss Mary Graham, que fue quien más tiempo estuvo en esta tierra.

FUENTE : http://diariolaventana.com/

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