lunes, abril 06, 2015

EL DESPERTAR DE LOS COLOSOS





@
Por Marianela Puebla



Volvieron los fantasmas dormidos

con sus carcajadas de agua y barro.

Se deslizaron estruendosamente sobre la ciudad callada,

devorando todo a su paso.

Los ríos Salado, Copiapó y el Elqui,

abrieron sus fauces hambrientas

por tantos años perdidos en ayuno.



Los ríos despertaron de improviso

de una amnesia dañina y devastadora

arrasando con torrente desorbitado

los pueblos, sus casas y su gente.



Buscaban sus antiguos lechos vacíos

en donde ahora se alzaban las viviendas.

Pero llegó la noche inesperada en que las aguas

reclamaron sus dominios ocupados.



Los ríos bajaron las montañas de arena y metales

por quebradas escondidas, solitarias,

un aluvión de terror y desenfreno

arreó las nieves eternas en una parafernalia

de locura e inundó todo en su camino.



Los colosos con su inmenso caudal de muerte

destruyeron caminos, relaves, faenas mineras,

arrasando todo el Norte Chico y sus villorrios.

Tierra Amarilla, Los Loros, Diego de Almagro,

Alto del Carmen,

Paipote, Los Choros, La Higuera, Chañaral,

Copiapó, Antofagasta,

yacen bajo un alud de lodo, deshechos y de ruina,

todo aquello que los ríos arrancaron a su paso.

Las casas destruidas como barcos sin comandos

navegaban ese espeso torrente por las calles

y dejaron su miseria en cualquier parte.



Hoy después de tantos gritos, lucha,

de tanto llanto,

los deudos recogen a sus muertos,

y buscan incansables

a muchos desaparecidos que siguen entre el lodazal.



Otro día más de sufrimiento

rescatando unos pocos enseres y unas tablas,

mientras la solidaridad llega de a poco,

con brigadistas y jóvenes voluntarios,

los pueblos, no se mueren, se levantan,

entre el barro y las catástrofes que les caen.


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