jueves, enero 19, 2012

83 CUMPLEAÑOS

Por  MIA PEMAN  para  MACONDO

83 espacios en la vida



8cho cientos encantos

para seguir mirando la vida,

sin que nos vigilen

cuando esos encuentros

se hicieron nuestros… enseguida.



3rescientas letras para recordarte

que hoy es un día especial,

por bien poco que lo puedas creer

hoy diecisiete de enero, es.. tú día memorable,

y ya no puedes seguir insistiendo

que la vida, sin quererlo ha cambiado

por no pensar, no podremos volver a desunir

esas fuerzas que el destino nos regaló un día.



Eras joven y bella en aquel invierno

aún cuando tuviste la genial idea,

ya ves… todavía en mis pensamientos

sigues estando y sin embargo ahí estarás…

por los tiempos indefinidos,

al final de los años has conseguido

los objetivos que un día nos unieron.



Sencillas las estancias

quisieron reflejarse

como si fuesen soles de verano,

los panecillos con sus flores moradas

encontrabas para que los probásemos,

al igual que las graciosos espigas

bailando a la grácil y suave brisa,

mientras pelábamos su interior frágil

y al poco rato, en chicle agradable se convertía

caminábamos entre los zarzales

que el viento azotaba con gracia y desparpajo.



Pintabas sin casi levantar la mano,

ayudabas en las tareas del cole

que MariaElena nos daba,

en aquella casa de madera toda

incluso, ya desde la entrada

tenías ese ambiente de oscuridad,

sintiendo los silencios cabizbajos

que no cesaban en toda la mañana.



Acariciabas hasta las mañanas

refilándose entre los latidos

que el sol iba dejando entre sus rendijas,

y al botiquín llegaban algunos heridos

con sus rasguños sangrantes,

que les dabas ese cariño incondicional

mientras curabas con delicadeza

y les limpiabas con el agua oxigenada,

para luego darles el toque rojizo final

esa micromina que te señalaba más de la cuenta

pero, qué era el bálsamo con condición exacta.



Chelina y Chebeto, juntos están, acompañando a tú Ciri

ahora sabrán… que las cosas distintas son,

no mirando a nuestro alrededor

por no encontrar los desencuentros,

seremos capaces de muchas cosas

sin saber lo que son esos desengaños,

centros de lentitudes no moderados

buscando han estado sin saberlo muy bien,

las agrestes caras ahí siempre han estado

sus valores no han escuchado para nada,

y de la nada han ido pasando… hallando

la licencia de la verdadera apariencia.



Individualismos en todos los sentidos,

supieron prefijarse un modo de vida

solo mirando sus propios naipes,

escucharon una verdad fácil

al mismo tiempo que encontraron semblantes

enrevesados, de huellas imposibles de vencer

sin mirarse un poco los olvidos presentes.



Ocasiones únicas e inevitables,

supieron alzarse a la contraria

salpicándonos las vidas coloquiales,

musitando esas palabras mudas

como si fuesen leyes de los absurdos

marchándose entre las líneas,

acumuláronse tantos impedimentos…

¡cuán fáciles hubieran sido

queriendo dar una simple facilidad…!,

les sobraban intenciones y pusieron obstáculos

allá donde nadie les pidió opinión

colocaron luces grises y marrones.



Sensatez al máximo

rodando te marchabas,

no te detenía nadie

aprendiste antes y sin quererlo

te desplazaron sin compasión alguna,

qué malos son a veces las lenguas inexactas

tumbando por los suelos quereres

y los miramientos ni para ellos,

después de los años… sí sabía querer apreciar

lo que nunca se despertó en su ansia joven,

todo era poco y la nada era demasiado

parecía esconderse sin pedir permiso,

ahora se agolpa entre lazos azules

quebrantados por la decisión del mandamiento.



Entre semblanzas caminas

bajo las cinchas del olvido,

¡ay… si tuvieras tú “lucero”

marcharías de seguida a ese encuentro,

que aquél dieciséis de julio se te llevó

aquella persona que más querías…!



No estabas sola,

ahí siempre tenías una ayuda

incluyendo las cosas del día a día,

no había nada que os separase

para todo estabais unidos,

en el consultorio y en la casa y en la vida

las labores eran conjuntas,

no había nunca una discusión

todo era normal en la vida diaria,

así la he conocido y no de otra manera

las cosas más sencillas y las más felices,

las mejores excursiones yendo a través del campo

sin complejos ni condiciones,

todo era mucho más fácil

más ameno y con menos riesgos,

las diferencias de aquellos tiempos

nunca existieron y sabíamos convivir sin apuros.



Lejos está toda aquella maravillosa vida,

ni los recuerdos saben volverse para mirarlos de frente

que si se atreven a remirarse, podrían olvidarse que fueron

ese algo primordial en la esencia diferencial,

de unas vidas que cariños tenían en su vida cotidiana

más los delicados hilos de fineza exterior,

presenciaron separaciones que ya ni los momentos

quieren volverse a ver en aquellos espejos,

por miedo quizás de saberse limpios y sentimentales.



Ay… cuántos momentos ya vividos y ya casi olvidados,

ni los perfiladores profesionales serían capaces

ojeando las esencias ni los aromas de aquél anís verde,

cuando con la azadilla lo separábamos de su habitáculo

unido a su raíz desperdigada por ese campo frío,

de miradas extrañadas y forzados razonamientos

pero ya no distinguías nada más,

al probar ese gustillo respingón

traspasaba tus sentidos y sin quererlo,

seguías probando sus ramitas verdes

y esa formación ni redonda ni rectangular,

era su fruto interior blanco rayado

como una cebolla que ni llorar te hacía,

rara su pasimonia al comer su rico contenido

entretejida en su formación inexacta,

viendo su exterior desaliñado

te las ingeniabas a las mil maravillas,

partiendo sus finas y familiares ramitas

con aquél cuidado de esas manos fuertes

suaves y sedosas, terciopelos que sabías tener

ahora sin embargo, duélente y dáñante

tanto… que sientes hasta en las noches

ese roce que nadie sabe apreciar,

ni las batas blancas comprenden

por no haber sentido antes lo que tú pasaste

aquélla madrugada del cuatro de septiembre de un dos mil tres.



Vestidos hacías a tus niñas,

también conseguiste con esa llaneza simple

confeccionar prendas que no eran usuales,

solo modistos profesionales sabían hacer

sin saber, que tenían una oponente inteligente

pues, aprendiste muy bien a…

hacerte tus patrones y coser con primor

aquello que ellos solo podían en sus talleres.



Imposibles fueron los destinos casuales,

salieron de lugares indómitos

previniendo agotados bálsamos,



Día de hoy martes diecisiete… de amor y realidad,

donde la “felicidad” está emocionada

sin salir siquiera de casa,

encuentros en la tercera fase

amb la mare al Llevant de la Rabassada,

fundiéndose el cariño entre lágrimas

mientras al otro lado del hilo telefónico

surgen las palabras que escondidas estaban.



Ausencias que lastiman

y ahora se quieren dar cuenta…

qué aquel tiempo pasado

también delante suyo lo tienen,

más las apariencias engañan

mientras se percibe un resquemor

guardado en paño y oro con celofán rasgado,

son las muescas del olvido enganchados

reservándose sus mejores pinceladas

no necesitando saber pintar,

ni ver las realidades alteradas

nunca se mojó siempre estaba hecho de cemento,

construyó ideas sin conocer las verdades

miraba tan solo un ombligo particular,

jamás supo ver aquella realidad vivida

porque la negó en todo momento

salvándose las espaldas y así no contestar,

palabras pronunciadas con caracha y desprecio

vivió su miseria al borde del desengaño,

así ahora parece estar despertando a medias

como quién no piensa las cosas,

atrévese a prejuzgar sin haber vivido la realidad

que tantas veces quitó de su camino aguijado

entrelistados y venias avispadas,

todavía se proclama con indiferencias

cuando le asaltan simplemente las escuelas ajenas,

sabe muy bien que día es hoy

ese día tan especialmente singular,

que la vida nos ha llevado en su interior

más las ignorancias siguen vivas

negándose a proclamar qué el día de San Antón

es el día de tú cumpleaños… mamá palentina y catalana de adopción.



Palencia, sábado 14 y martes 17 de enero 2012.

Acróstico nº. 2/2012

© Mía Pemán



¡¡Muy Feliz “83 CUMPLEAÑOS”!! En ese Centro Socio Sanitario de Llevant a la Rabassada en Tarragona.

Dedicat a la meva mare Antonia Millán Calvo, resident en aquest Centre de Santa Tecla, desde el 02 de gener de aquest any 2012.

Dedicado a mi madre Antonia Millán Calvo, residente en este Centro de Santa Tecla, desde el 02 de enero de este año 2012.

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