jueves, febrero 02, 2012

HILDA BERNARD - 8 MUJERES





Tiene 91 años y sigue actuando

Esta primera actriz tiene 70 años de oficio y actualmente trabaja en 8 mujeres

MAR DEL PLATA.- Vestirse para ir al teatro, dice, la hace muy feliz. Le gusta, como de costumbre, llegar dos horas antes a la sala. Acomodarse en camarines y participar de ese bullicio previo del elenco. Pero quince minutos antes de la función, busca su reparo a un lado del decorado y ahí sí, en silencio, se concentra y palpita la inminente salida al escenario. Una más, la enésima en setenta años de actuación. "Prefiero dejar cualquier cosa, menos mi profesión", cuenta Hilda Bernard, que a los 91 pisa bien firme sobre las tablas y se adueña del aplauso mayor de la noche, al cabo de cada función de 8 mujeres .

"Yo digo que no me aplauden a mí, sino a mis años", cuenta a La Nacion desde una de las butacas del Lido, donde este verano volvió a hacer temporada en Mar del Plata después de 22 años. "Ni las calles conozco", se lamenta. Pero por ellas anda, aun cuando le juegan malas pasadas, como la caída que sufrió a la salida de un supermercado y la tuvo dolorida por varios días, pero sin faltar a una sola función.

"Tengo 91 años -relata-, pero no soy enferma. Tengo achaques. Me caí, me duele, los huesos molestan, pero no es drama. Tengo agilidad, bailo mucho en mi casa, hago yoga, con Antonio, que es el amor de mi vida."

-¿Antonio?
-Es mi perro, un caniche toy al que tengo desde que nació, hace seis años. Es él quien me hace dudar de una próxima gira con la obra. Dirán que estoy loca porque de un perrito puede depender mi trabajo. Es tremendo, pero me da mucho amor. Me busca, me besa... Y a la gira, a los hoteles, no puedo ir con él. Es muy chiquitito y mamero.

-Si hubiera un lugarcito para Antonio, ¿hace la gira?

-No me molesta instalarme aquí tres meses, para hacer temporada. Lo que me cansan son las giras, el ómnibus, las horas de ruta. Las tengo que pensar.

-Está en temporada y piensa en la gira. ¿Se olvida de la TV?

-Tengo propuestas de TV para hacer telenovelas. Mientras hago teatro no quiero. Levantarse a las 6.30, hacer teatro a la noche. Hay gente que puede, yo no. Voy a estudiar esta nueva oferta.

-Ganas de trabajar se nota que no le faltan.

-Cumplo en marzo 70 años de trabajo. Empecé a los 21. Arranqué en el Conservatorio Nacional, pegado al Cervantes. Me enteré de que buscaban un galán y una damita joven. La inscripción había cerrado y pedí que me anoten igual. Y entré. Debuté con Martín Fierro, no hablaba. Era una vendedora de empanadas. Luego hice otra como damita joven y fue muy lindo, pero hasta ahí llegué. Después nadie me conocía y fue muy duro empezar.

-¿Cuánto de su carrera le debe al radioteatro?
-Mucho. Alguien entonces me sugirió que podía hacer radio y me metí. Pedí hablar con el director, di una prueba y arranqué. Era una maravilla ese mundo. Es tan lindo. Es una magia el radioteatro. Yo era muy morocha, de ojos oscuros, y con una voz de pito, con un tono más alto que ahora. Tuve tres grandes galanes como Oscar Casco, Fernando Siro y Eduardo Rudy. Hoy ya no están.

-¿Radioteatro, teatro o TV?

-No he hecho tanto teatro. Yo hice mucho, pero mucho radioteatro. Y con una de esas novelas entramos a la televisión junto con Fernando Siro. Y ahí me quedé mucho tiempo. Entre la radio y la televisión he hecho mil novelas. No las conté, pero son muchas, en serio. Hice para chicos, como Chiquititas o Rebelde Way. Hasta viajé a Israel con esos chicos.

-¿El rol de mala es su favorito?

-Casi siempre hice de mala. A mí me gustan los papeles de ese estilo, los de carácter fuerte. Pero en los últimos tiempos, me tocaron otros perfiles. Hice una mujer autista, otra viejita en un geriátrico. Ese tipo de composiciones, a estas alturas de la vida, me están gustando mucho. Ya la mala me aburrió. Todos se acuerdan de lo mala que era en ésta o aquélla novela. Para mí, ya está. Mala basta. Pero han sido papeles muy lindos que disfruté mucho, siempre.

-¿Le gusta la TV de hoy en día?

-Este año hice TV y todo es muy distinto. Me saco al sombrero a los decorados de Nicolás Del Boca, las mansiones que armaba, la producción... Ahora es otra cosa, más moderna. Antes también se focalizaba en una parejita, y ahora uno ve que son muchos los protagonistas. Son elencos inmensos. Ya no está "la" pareja.

-¿Y el estilo de telenovelas?

-El tipo de novela que hay no es el que más me gusta. Los temas hablan de masonería, cuestiones oscuras. Policial sí me gustaría. Pero no hay mujeres en eso. Por suerte, hay muchas novelas.

-¿Pudo seguir alguna?

-No demasiado, por el trabajo. La que sí pude ver es la de Julio Chávez, El puntero. Un gran actor y un enorme elenco. Rodrigo de la Serna y Luque son fantásticos. Todos estuvieron muy bien. Me pareció sensacional. A mí me gustan los temas más terrenales, no tan fantasiosos. Yo defiendo lo de antes, cuando todo era muy romántico. Me dirán que soy ridícula, pero me gustaba.

-¿Qué la tentó a aceptar 8 mujeres?
-Cuando me trajeron el libro, no me gustó. Le faltaba algo que creo que es lo que Muscari [José Luis] le puso. Hizo de un thriller algo muy divertido. Hizo una transformación maravillosa. Me gustan las tonterías que nos hace hacer. Lo pasamos muy bien.

-Hay varias generaciones en el elenco. ¿Se siente cuidada?

-Soy la niña mimada. Son muy respetuosas y el público me emociona. Yo digo que no me aplauden a mí, sino a mis años. Son 70 años acá, en la actuación. Quiero disfrutar de esto.

-Cumple 70 años de carrera. ¿Queda algún sueño pendiente?

-Tengo para muchos años de sueño. Quiero seguir mi profesión. Todos los días vestirme para venir al teatro me hace muy feliz. Prefiero dejar cualquier otra cosa.

-¿Cómo es su rutina?

-Como actriz vieja, me gusta llegar dos horas antes al teatro, chapotear y reírme, pero los últimos 15 o 20 minutos me meto en personaje. Aquí es difícil porque todas son muy bochincheras y hablan de camarín a camarín. Yo termino en un costado del escenario, donde tengo soledad. Lo mismo hacen Norma Pons y Mónica Villa. Se necesita ese momento de bajar decibeles y meterle para adelante.

-¿Silencio absoluto?
-No, con ese rumor del público que espera en la sala el inicio de la función. No sabés lo lindo que es. Se escuchan expectativas y también se mide cantidad. Es hermoso.

Fuente: La Nación

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