viernes, octubre 12, 2012

UNA MARIPOSA AL FONDO GRIS....



Por veces,

creí verla entre la solapa traslúcida

de una mariposa negra.



Los ángulos de la ventana

eran espuma,

ahora que el alfeizar se tornaba

en el escaparate

donde los molinos juguetean con la sangre suspendida

en el recuerdo

de la lluvia.



Los sepulcros se abrían en cada suspiro de la avenida,

gimoteando estallidos

sobre la moqueta gris...



Sobre la lámpara,

el agua se diluía

hacia el cono de luz.

Allí se perdía una infancia.

Estabas tú…



Tras el jadeo de mis párpados,

el rojo se entumeció

con el color de un beso.



Al otro lado estabas tú...



Tras los cristales

seguirían desapareciendo lingotes de savia.

Fueron siete pasos

y tan sólo volví el perfil

para recordar cómo las cadenas del viento

suspiraban mi melancolía

sobre la soledad de aquellos soportales.

Era noche y no estabas tú.



Por el momento,

alguien sigue vagando sólo

a las tres de la madrugada,

se estremece de frio,

cuando en la escalera del fondo

se entrecruzan los aullidos

con la quietud de los labios.



Bonjour, madamme…



El tiempo se va…

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