jueves, abril 09, 2015

EL SHAH Y EL CARPINTERO


Ricardo Panizza


GENTILEZA  DE RICARDO PANIZZA



En tiempos antiguos, un Shah de Irán llamado Feridún, vio una vez a una mujer extraordinariamente hermosa caminando por un jardín, y se enamoró de ella. Ordenó a sus hombres que le trajeran a esa mujer, pero sus compañeros exclamaron: "Oh rey del mundo, tu orden es más importante para nosotros que la vida misma. Sin embargo, esa mujer tiene esposo y tú tienes enemigos. Si vamos a buscar a esa mujer, tus enemigos transformarán este asunto en un tema de debate y te harán impopular. Invitarías a esa clase de sucia propaganda. Pero siempre hay una salida en algún lado. El esposo de la mujer es un carpintero. Si lo man¬das llamar y le impones una tarea imposible, podrás ejecutarlo por no cumplirla. La mujer entonces será una viuda y habrás podido conseguir objetivo sin provocar un levantamiento...

AI Shah le gustó la idea. Le dijo al hombre que perdería la cabeza a menos que, en el espacio de sólo doce horas, hubiera hecho veinte arcones de madera de áloe, todos finamente trabajados y decorados. Inclusive un solo arcón semejante le hubiera llevado doce semanas enteras hacerlo, ni qué hablar de doce horas. El carpintero comprendió que el Shah lo iba a sentenciar a muerte: ¿Pero qué podía hacer para impedirlo? Triste e infeliz, regresó a su hogar. Cuando su esposa le preguntó qué le pasaba, le contó de su desesperadamente imposible situación y empezó a llorar mientras buscaba su perdón. Mientras trataba de consolarlo, su esposa le preguntó: "¿Le has hecho algún mal a alguien?" El carpintero respondió: "Soy un hombre que jamás dañaría a sabiendas a nadie. No le he hecho mal a nadie. ¡En toda mi vida jamás le puse un dedo encima a ninguna persona, propiedad u honor!" "En ese caso", dijo su esposa, "no necesitas temer".

Mientras pasaban las horas, el carpintero se puso cada vez más ansioso y temeroso. Le suplicaba a Allah todo el tiempo con alma y corazón. Cuando le dijo a su esposa: "Sólo faltan cuatro horas para mi muerte... sólo tres horas...", ella respondió: "Tres horas es mucho tiempo. Muchas cosas pueden suceder en tres horas".
Cuando finalmente llegó la hora, y se suponía que debía enviarle los arcones al Shah, el carpintero no había martillado ni un solo clavo. Con la cabeza gacha y los ojos llenos de lágrimas, miró con nostalgia a su esposa: "Nos volveremos a encontrar en la Resurrección", dijo. Oyendo un golpe apremiante en la puerta, fue a abrirla, diciendo: “Ahora han venido para llevarme a mi muerte". A la vista de los funcionarios del palacio, se puso a temblar y se le doblaron las rodillas. "No pude hacer los arcones", dijo. Pero uno de los funcionarios dijo: "¡Olvídate de los arcones, ya no se necesitan! El Shah murió en las primeras horas del día. Debes hacerle un ataúd. Esa es la orden del nuevo Shah".

Verán, las cosas a veces salen así. ¡Sé honesto y sincero! Allah ayuda aquellos que son sinceros. A veces El suelta a Sus perros. Sé un siervo digno de Allah, para que puedas escapar de esos perros. Ruégale sinceramente a Él, su Dueño, ¡y sálvate de los tiranos!

Cuento extraído del libro IRSHAD volumen 2 pag. 25
cuya autoría pertenece al Gran Shaykh Muzzafer Ozak al Yerrayi al Halveti (1916 – 12 de Febrero de 1985), que Dios esté complacido con su alma.

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