GENTILEZA DE MÍA PEMAN
Todos los días se parecen a ti
-en cuanto a sus sabores-.
Hoy, por ejemplo, todo fue diferente;
he comprobado que la manzana sabe a dulce acides
cuando te pienso bajo el árbol eterno.
Y me gustan las manzanas;
mi casa está poblada de manzanas,
mi cama tiene forma de manzanar,
vivo en un antro con sabor a manzanas.
Hoy he pensado en ti con forma de manzana;
de primera mujer en paraíso desolado
y encontré un instante de placer
entre las semillas que rebalsan tu boca.
Como poeta de moradas oscuras,
vislumbré un rebaño indoloro de penas
entre los dientes sucios
y me he preguntado si al comerte
también como mi espejismo de edén.
/ Y no tengo un cepillo dental a mano /
Ella ha reído hoy.
He reído hoy.
Quizás fue la diferencia horaria
entre su reloj y mis coordenadas.
Vi sus dientes mordiendo la manzana
y su boca ampulosa tragarse todo
en un instante mutante,
en el que pienso que sus ojos manzanas
caerán por la gravedad de los días.
Y no tengo un cepillo de dientes
para blanquear definitivamente
los restos de vos -entre mis dientes-.
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