lunes, enero 09, 2012

EL ÁNGEL DE LAS GOLONDRINAS




Por JOSÉ LUIS LUCAS NUÑO 


Se llamaba Elena, y estaba atada a una silla de ruedas. Sobre ella veía el mundo. A la pequeña altura que solo pueden ver los niños.
No podía correr, ni bailar... pero podía seguir la dulce música con su cabeza y sus manos.
Tenía una habitación muy luminosa y una gran ventana. Y le encantaba la primavera. Cuando el sol asomaba a su ventana y con sus manos alcanzaba su cabeza, despertandola dulcemente. Le encantaba tambien las flores. Pero lo que más amaba era el vuelo de las golondrinas. Esos pájaros llenos de libertad, que juguetean con el viento. Con sus vuelos imposibles. Simbolo de libertad.
A ella que nunca podría correr libremente, le llenaban el alma de felicidad. Se imaginaba una de ellas, volando libremente por el cielo.
Un día, mientras se dedicaba a ver sus graciles vuelos. Vio como una de ellas, chocaba contra el suelo y al ver que no volvía a alzar el vuelo. Su corazón se encogio de pena y pidio ayuda a la enfermera que siempre cuidaba de ella.
Esta corrió a su lado. Creyendo que tendría alguna urgencia medica.
La niña solo se limito a señalar el lugar de su jardín en el que se había estrellado la golondrina y la enfermera se dirigió a ese punto. Y la tomo en sus manos y la trajo para el lugar donde estaba la niña.
"Sólo tiene un ala rota- dijo la enfermera. "Solo hay que inmovilizarla y esperar a que se cure. Pero las golondrinas no resisten la presencia humana y se dejan morir. Son animales libres. Probablemente nunca volará".
La niña se entristeció y pensó en cuidarla de todas las maneras. Le dejaría la ventana abierta para que supiera que era libre... y decidió alimentarla. Y puso todo su cuidado en ella. " Tu volarás por las dos - le dijo. Solo tienes que aguantar. Juntas veremos como vuelan las demás. Serás mi compañera y mi amiga. No he tenido nunca ninguna".
La golondrina no la entendía. Nunca había estado con ninguna humana. Se sentía presa en esa construcción. Pero miró a los ojos de la niña. Le pareció buena y decidió curarse. La niña no le cogía y le daba toda la libertad que necesitaba. Y podía ver a sus hermanos y hermanas todos los días. Y finalmente admitió que esta le alimentará.
Poco a poco, fue entendiendo sus gestos. Le gustaba la presencia de la niña. Era muy dulce cuando le alimentaba. Notaba la admiración en sus ojos cuando la miraba.
Y llegó el día, en que se le quitó el vendaje. Ya podía mover sus alas. Y su cuerpo estaba fuerte. Pero le daba lastima dejar a la niña atrás. Pero esta le animo a que saliera, que volviera a volar junto a los suyos. Y vio la determinación en su mirada. Ella quería que fuera libre. Y se decidió a alzar sus alas y agitarlas de nuevo al viento.
Pero ahora volaba con cobardía. Tenía miedo a caer. y al acercarse a la ventana, vio la desaprobación en la cara de la niña. Y tomo aire y empezó a volar con más determinación hasta casi volar como siempre. Pero cansada, decidió descansar en el alfeizar de la ventana. Cerca de su amiga. Y trás unos minutos de ligera observación, decidió regresar a su vida. Junto a su dulce compañero. Al que llevaba tiempo sin ver.
Al día siguiente, y tras jugar un rato con sus hermanos y hermanas. Decidió volver junto a la ventana de la niña y busco con la mirada por la habitación. Pero esta ya no estaba. Y decidió mirar por todas las ventanas. La echaba de menos.
Tras mirar por una, solo vio caras tristes y lágrimas. Y al final vio a su amiga, metida en una caja. Estaba muy blanca.
La golondrina se puso muy triste.
Entonces vio como se abrían los cielos y un bello ángel se acercaba a la casa. Se aproximo a la niña y vio como esta se alzaba y acompañaba al bello ángel. Y tambien vio, como por primera vez. Esta movía sus piernas y traspasaba la pared. Junto al ángel.
Al llegar a su altura. De su espalda empezaron a brotar unas bellas alas. Y eran unas alas de golondrina, como las suyas. Y esta se la quedo mirando. Después alzo sus bellas alas y junto al ángel voló alzandose hacía el cielo. La golondrina alzo su vuelo tras ella. Pero de repente el cielo se cerro detrás de los dos ángeles. Y entonces se escucho una voz profunda: " Te esperaré amiga, cuando el cielo se abra para tí. Mientras se feliz, alzando tus vuelos al cielo. Yo seré el ángel que cuide de ti y de tu familia. Yo estaré contigo aunque no me veas. Yo velaré, porque nunca más te golpees con el suelo. Porque tu alegraste mis días."
La golondrina lo entendió y se quedo maravillada. Y voló feliz, como hacía mucho tiempo que no lo hacía."

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