viernes, marzo 23, 2012

ALBERTO OSÓRIO DE CASTRO






(1868-1946)


Nacido em Coimbra, allí se formó en Derecho, habiendo sido uno de los fundadores de la revista Bohemia Nova (1889), al lado de António Nobre y Alberto de Oliveira, colaborando en ella con poemas y artículos en el ámbito del Decadentismo- Simbolismo. Sus errancias por el Oriente como magistrado, iban a marcarlo profundamente, tal como a Camilo Pessanha, de quem era amigo íntimo. Las marcas de ese orientalismo son visibles en su poesia, desde Exiladas (1895) hasta A Cinxa dos Mirtos (1905), Flores de Coral (1908), oSinal da Sombra (1923). Su libro A Ilha Verde e Vermelha de Timor manifiesta su ligazón profunda con ese territorio, habiendo vivido también en la India y en Angola. Uma pulsión neurótica y febril recorre sus poemas, donde la obsesión de la muerte predomina. La visión sutil de los paisajes orientales les da una tonalidad extraña, a la que no son ajenas la incorporación de elementos bebidos en la poesia china.



ORACIÓN DEL FIN



Sol poniente – de espadas corazón traspasado...

¡Luz del atardecer, Señora de Dolores!

Escóndenos, ¡oh madre! el corazón golpeado

En manto virginal de muertos esplendores.



¡Salve-Reina, madre de infinitra dulzura!

Del cielo en que agoniza nuestra alma sin norte

Lanza tu mirar místico de luz y de amargura

A la eterna Injusticia, y al hedor de la muerte.



¡A tí clamamos, nos, desterrados del mundo!

Envuélvenos, ¡Señora! en tu manto sereno...

Triste es la tierra, el azul tan distante y profundo

Es rubio y dorado como el dulce Nazareno.



¡Toda en sangre resurge la tragédia divina!...

¡Oh Jesús, oh Jesús! Vagan ya por los cielos

Sobre tu desnudez purpurada y cenceña

Sombra y tinieblas – dolor y maldición de Dios.



La noche está cayendo, y sus vagos terrores...

Escóndenos, ¡oh luz! en manto de oro y rosa,

¡Oh luz de atardecer, Señora de Dolores,

Oh clemente, oh piadosa, oh dulce, oh dolorosa!


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