domingo, mayo 20, 2012

AU REVOIR CARLOS FUENTES




Carlos va con una sonrisa en los labios

cruzando el andén del repentino silencio.

Nuestro guardián del idioma lleva sólo

una mochila repleta de libros

y da una repentina mirada a un pasado deslumbrante.



Se fue, pasa replicando una golondrina

con su lustrado frac de ceremonias.

El tren de pasajeros sempiternos

se ha detenido en su puerta, al tiempo

que callan las palabras y los versos se hacen lluvia.



Pero Carlos Fuentes permanece ahí

junto al infinito mundo de los inmortales,

listo para su colosal discurso de despedida.

Sabe que más allá le esperan sus camaradas,

los que abordaron el tren del no retorno,

un tiempo antes de su partida.



Carlos va a acompañado por su fiel “Aura”

que le toma del brazo y le insita a partir.

Espadachín sigiloso antes del inmortal viaje

quiere visitar Francia, En donde Julio Cortazar, Beauvoir

y Jean Paul Sartré le darán la bienvenida

al mundo de los escritores eternos

y saludar a sus dos hijos en el hermoso cementerio

de Montparasse, en París, la Francia del siglo XXI.



No fue fácil piensa, hace un recuento, sacó su tarea,

llegó a la última página y a la mente de los eruditos.

Se enfrentó a la adversidad y triunfó en su cometido.

Fue fiel a su pensamiento y no flaqueó

ni un instante.



Carlos eleva los ojos, hay tanto que escribir,

mucho que comentar en el país de las estrellas,

no en vano lleva su repertorio,

su crítica a flor de labios,

la templanza armónica de sus palabras,

la fórmula secreta de su magnífica labia.



Carlos enfila rumbo a las estrellas,

en otra dimensión ya preparan

la ceremonia para los perpetuos consagrados.



Ha llegado el momento,

Carlos Fuentes aborda el convoy

con una sonrisa en los labios.


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